¿Cuándo considerar una prótesis de cadera?
Por Dr. Marcos Santin · Ortopedia y Traumatología · 30 de julio de 2026
El dolor de cadera por artrosis suele avanzar poco a poco. Al principio aparece con el esfuerzo y mejora con el reposo; con el tiempo puede volverse constante y limitar cosas tan cotidianas como caminar, subir escaleras o dormir. La buena noticia es que no toda cadera con desgaste necesita cirugía, y la decisión de colocar una prótesis se toma con criterios claros, no solo por la edad.
Qué es la artrosis de cadera
La artrosis (coxartrosis) es el desgaste del cartílago que recubre la articulación. Sin ese "amortiguador", los huesos rozan entre sí y aparecen dolor, rigidez y pérdida de movilidad. Es una de las causas más frecuentes de discapacidad por dolor articular en el mundo.
Señales de que el desgaste avanzó
Conviene una valoración especializada cuando notas varias de estas señales:
- Dolor en la ingle o el muslo que ya no cede con el reposo.
- Rigidez para ponerte de pie después de estar sentado o al despertar.
- Cojera o necesidad de apoyarte para caminar.
- Dificultad para ponerte calcetines, cortarte las uñas de los pies o entrar y salir del coche.
- Dolor que interrumpe el sueño.
Primero, lo menos invasivo
La cirugía casi nunca es el primer paso. Antes se busca controlar el dolor y conservar la función con medidas como fisioterapia y ejercicio guiado, control del peso, analgésicos indicados por tu médico y, en casos seleccionados, infiltraciones. Muchas personas mejoran su calidad de vida por años con este manejo.
Cuándo se valora la prótesis
Se considera el reemplazo articular cuando el dolor es intenso y persistente, limita tu vida diaria y ya no responde al tratamiento conservador. La prótesis de cadera es uno de los procedimientos ortopédicos con mejores resultados para aliviar el dolor y recuperar la movilidad. La decisión se toma en conjunto, valorando tu grado de desgaste, tu estado general y tus objetivos, no únicamente tu edad.
Qué esperar
La mayoría de los pacientes inicia la marcha asistida muy pronto tras la operación, con una recuperación progresiva y guiada. Una valoración a tiempo permite planear la mejor opción para tu caso y resolver todas tus dudas antes de decidir.
Si tienes dolor de cadera que no mejora, agenda una valoración para revisar tu caso con calma.